Poderosa herramienta ha puesto Dios en nuestras manos,
desgraciadamente, hoy en día, muchos hijos de Dios no hacen un buen uso
de ella, por temor, vergüenza o simplemente porque sus vidas no reflejan
la vida de Cristo en ellos. Analicemos a detalle lo que el testimonio
representa y debe ser para el cristiano.
Dios nos llama (
Mateo 4:19): El llamado de Dios es claro y directo.
- “Venid en pos de mí”, el verbo venid
indica la acción inmediata de acercarse, Dios no dice “ven cuando
quieras o puedas”, la palabra venid es un llamado efectivo a la acción.
- “Os haré” implica que es Dios y no nosotros quien obrará
ese cambio en nuestras vidas, cuando lo intentamos por nosotros mismos,
solo le estamos estorbando.
- “Pescadores de hombres” ¿Por qué muerde el anzuelo un pez?
simplemente porque se siente atraído por la carnada, sobre todo cuando
está es fresca y brillante. El señor nos entrego su palabra hermosa, con
grandes promesas y bendiciones, pero muchos cristianos, no le hablan de
esas promesas a la gente, en lugar de eso, se dedican solo a condenar y
criticar, ¿entiende ahora porqué el “pez” no muerde el anzuelo?. El
señor hace está diferencia, no nos llamó a atrapar u obligar a las
gentes, él primero nos atrajo suavemente, y ahora nos capacita por su
Espirítu Santo a atraer (pescar) a los demás hombres.
Nos hace brillar y nos pone a trabajar (
Mateo 5:16)
- “Asi alumbre vuestra luz delante de los hombres”. Toda vez que nos ha llamado y trasformado, nos declara “luz del mundo“.
Eso quiere decir que nos ha encomendado la tarea de alumbrar a otros.
De mostrarles el camino hacia Dios, nuestra luz, es decir nuestro
testimonio no hablado (lo que hacemos a diario, lo que ven nuestros
amigos y vecino) es parte importante de esa luz que alumbra delante de
los hombres.
- “Para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen al padre”.
El hijo de Dios renacido que trasmite la luz (en acciones y palabras)
es ejecutor de esas buenas obras que glorifican al Padre. Es importante
destacar, no hacemos buenas obras para ser mejores o para que la gente
nos vea como más “santos”, Jesús dice claramente que nuestras buenas
acciones son causa de glorificación a Dios de parte de la gente no
creyente. No intente robarle la gloria a Dios, analice ahora si lo que
está usted haciendo hoy, es solo para levantar su ego o para alabar a
Dios, si es el primer caso, es el momento de arrepentirse.
El apóstol Santiago, decía que
la fe sin obras está muerta.
Note como él utiliza un término más amplio que solo “buenas obras”, era
necesario hacer está aclaración porqué mucha gente piensa que con hacer
algo bueno es suficiente para todo el día. Las obras que usted hace,
afectan en buen o mal forma a muchos otros, pongamos un ejemplo. Imagine
que un día, la persona encargada del aseo en la iglesia se enferma, el
pastor le encarga a usted que limpie la iglesia y usted piensa “que
flojera, que lo haga otro” su acción (que de entrada no es para nada
buena) afectará a toda la iglesia, pues ahora el servicio se realizará
con el templo sucio y polvoriento, ¿dónde está el amor que dice profesar
a sus hermanos en Cristo? una persona con un pensamiento así,
fácilmente rechazará a alguien que toque a su puerta solicitando ayuda
de cualquier índole.
Preparados para testificar (
1 Pedro 3:15)
- “Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones”. El
testimonio es una excelente forma de glorificar al padre celestial como
ya hemos visto. Es su confesión pública de fe. Al decir, “glorificad a Dios”,
claramente se excluye cualquier atribución que el ser humano pueda
hacerse, cuando Nabucodonosor paseaba por su jardín, miraba maravillado
todo lo que tenía y dijo “¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?”. Dios le había dado todo a este hombre, incluso le había advertido
del peligro de alabarse a si mismo. ¿Cuantos hijos de Dios no le dan la
gloria debida y se levantan con orgullo buscando que los demás los
reconozcan? El testimonio hecho con orgullo y con el afán de que la
gente vea lo “buenos” que somos no sirve ni agrada a Dios.
- “Estad siempre preparados”. ¡Claro!, debemos estar listos
dando un buen testimonio en nuestras vidas, uno nunca sabe cuando se
podría presentar la oportunidad. ¿Recuerda aquella vez que lo agarraron
desprevenido? ¿No fue frustrante? ¿O la vez que trato de hablar de
Cristo, pero le reprocharon su conducta, forma de hablar o estilo de
vida?
- “Para presentar defensa a todo el que os demande razón”.
Siempre habrá un incrédulo difícil, un religioso extremo, un escéptico
que le pondrá “peros”, o le echará en cara los errores de otras
religiones, de Dios (según ellos) o de otros cristianos. No se ponga
nervioso, recuerde “abogado tenemos para con el Padre”. Antes de empezar, ponga su caso en manos de ese excelentísimo abogado.
No podemos dejar de hacerlo (
Hecho 4:20)
No se detenga, usted ya ha sido testigo de la salvación de Dios. Su
vida ha sido cambiada, es algo maravilloso y no puede dejar que
otros lo hagan por usted, es su deber, recuerde que
Dios nos manda ser valientes y esforzados.
¿Qué debemos decir? (
Hechos 16:31)
Muchos cristianos se preguntan, ¿Qué digo? ¿Cómo empiezo? Hecho 16:31
nos aclara muchas cosas. Según este pasaje, el testimonio se divide en 4
partes:
- “Cree” Es una acción instantánea, el hijo de Dios
presenta las evidencias, habla de los beneficios de la vida cristiana,
de las bendiciones que ha experimentado, “Creer” implica que la persona
debe ser convencida, debe razonar y salir de su boca la confesión de fe,
no lo empuje, no lo coaccione ni lo intimide.
- “En el Señor Jesús” Ahora, proceda a presentarle a
Jesús como su salvador, hablele de él, de la relación íntima que usted
tiene con el salvador, de que es coheredero y ha sido llamado su amigo.
- “Serás salvo tú” Expliquele entonces el plan de
salvación divino. La urgente necesidad del hombre de reconciliarse con
su creador, de su imposibilidad de llegar a Él por sus propios méritos o
razonamientos.Hable del sacrificio de Cristo y el regalo de la
salvación eterna.
- “Y tu casa” Finalmente, y cuando la persona haya
aceptado al Señor en oración, expliquele que ahora hay bendición en su
hogar y que alcanza para todos los miembros de su familia. Es ahora su
deber ser el portador de esa bendición,ya que ahora es un instrumento
escogido por Dios.
Sea testigo donde sea (
Hechos 1:8)
El Espíritu Santo lo guiará ahora a testificar, no deje de escuchar
su dulce voz hablándole al oído, cada vez que haya oportunidad. No lo
deje para después, use ese poder que Él le ha dado en su casa
(Jerusalén), su vecindario (Judea), con quienes se opongan a usted
(Samaria) y a donde sea (hasta lo último de la tierra).
Es su deber como embajador (
2 Cor. 5:20)
Un embajador es el representante de una nación frente a otra o frente
al mundo, por lo tanto, usted es un representante no de una religión
muerta, sino de un Cristo vivo. Así pues, su trabajo es hacer que los
hombres se “reconcilien con Dios”.
NOTA: Los textos base fueron sacados de un estudio llamado
“30 pasos hacía el discipulado”