Páginas

lunes, 7 de noviembre de 2011

El pecado que mora en mí

Cita bíblica: Romanos 7:14 – 22
¡Soy débil! es la primera expresión que muchos hijos de Dios esgriman en estos días como estandarte para justificar sus errores, ¡y tienen razón! el hombre por naturaleza es débil, pero en un principio, esto no formaba parte de los planes que Dios tenía para él.
La naturaleza del hombre es pecadora
  • Pero Dios no lo creo así. No estaba en sus planes originales (Génesis 1:27)
  • El hombre se hizo asi con el primer pecado y lo trasmitió a sus hijos (Génesis 3:16 – 19)
  • En la actualidad el pecado sobreabunda porque el hombre se ha ido alejando de Dios
La naturaleza confusa del pecado
  1. El mayor problema del pecado, es que causa confusión
  2. Pablo decía en el versículo 15 de Romanos 7, “lo que hago, no lo entiendo” dando a entender que a veces pecaba y no entendía porque lo hacía, esto no es de sorprendernos, ya que muchos hemos caído en semejante estado en muchas ocasiones.
  3. El hombre pues, cuando peca, tiene dos facetas:
    1. Visceral: Cuando peca solo por hacerlo, no tiene razón aparente o causa alguna. En nuestra etapa temprana (niñez) esto es así, pero al no estar conscientes, no somos hallados culpables (Romanos 7:9)
    2. Sentimental: Es cuando el hombre peca llevado por sus sentimientos, se deja arrebatar por sus pasiones e instintos más básicos y en ocasiones, viene a ser casí como los animales, el adulterio, el asesinato y la mentira son ejemplos muy esclarecedores.
  4. El pecado es confusión porque el ser se siente manchado y con culpa, la culpa en exceso destruye la moral y lleva al hombre a más pecado, por eso, Dios ofrece el perdón absoluto de los pecados (Isaías 43:25)
La propuesta de Dios
Por supuesto, ¡No estamos solos! Dios sabe que somos débiles y propensos al pecado, observe usted Gálatas 5:23 que dice:
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
La constante búsqueda de Dios mediante las armas que él nos dió (ayuno y oración) son un excelente apoyo para evitar el pecado, pero, ¿Porqué el hombre sigue pecando aún después de conocer a Dios? La respuesta es fácil, el hombre sigue pecando porque está en su naturaleza. El Señor lo sabe, y nos ofrece una respuesta. Los frutos del espíritu.
La palabra templanza, que se traduce en dominio propio, Dios nos entrega este fruto para que lo usemos, no para que lo tengamos por ahí almacenado, un hijo de Dios, está capacitado para ejercer ese dominio de su propia carne, en el nombre de Jesucristo, es porque él sabe que somos débiles por lo que de antemano nos capacita para resistir al pecado, aún contra nosotros mismos.
¿Cómo podemos hacer uso de ello?
  • Lo primero es no cesar en toda oración y ayuno, sobretodo en esos momentos que el pecado trata de señorearse sobre nosotros , debemos seguir hablando con Dios, aún con los ojos abiertos. Daniel a pesar de la prohibición, no ceso en su oración y triunfó
  • Lo segundo es no huír, recordemos que Dios nos ordena a ser valientes (Josué 1:9). Hay que hacerle frente a ese pecado y confesarlo delante de la presencia del Señor, no basta solo con pensar, si soy débil y por eso caigo. Hermano, ¡ponté en acción! no te dejes arrastrar por el pecado, recuerda, Dios te ha entregado de sus precisos frutos para que los uses, haz memoria de estás palabras, y recuerda, no digas que eres débil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario